Reconciliándonos con el Chardonnay
Gerald León, DipWSET
Pocas veces se encuentra una cepa capaz de despertar un rango tan variopinto de reacciones como el Chardonnay. Desde el famoso Anything But Chardonnay (cualquier cosa menos Chardonnay), que se popularizó durante la década del 2000 en California, Estados Unidos, hasta creencias como que es «una cepa que toma la gente mayor» o que «todos los Chardonnay son maderosos y/o dulces».
Lo primero que hay que dejar en claro es que el Chardonnay es una cepa blanca versátil y que representa un verdadero lienzo para que los enólogos desplieguen su talento. Los tiempos han cambiado y cada vez es más común encontrar expresiones de esta cepa que distan de su pasado maderoso o con notas ajerezadas.
Les dejamos a continuación algunos de nuestros Chardonnay favoritos, disponibles en todas sus formas y colores.
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Leyda, Reserva: Excelente expresión de un vibrante Chardonnay del Valle de Leyda, sin paso por barrica, pero con una agradable textura en boca. Está disponible en la mayoría de los supermercados, a un precio que oscila entre los $5.000 y los $8.000, ofreciendo una excelente relación precio-calidad. Cítrico y con mucho que decir. Ideal para acompañar sushi o para disfrutar en la terraza o bajo la sombra de un árbol. También será el mejor amigo de un ceviche o un tiradito.
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Emiliana, Maycas de Limarí: Al pensar en un Chardonnay del Limarí, pensamos en una marcada acidez y mineralidad. Sin embargo, esta expresión combina lo mejor de ambos mundos. Encontramos una sutil y elegante textura y cremosidad propias del Chardonnay, pero sin dejar de respetar las bondades del terroir del Limarí. Su suculenta acidez, mineralidad y sabores conviven con aquellas técnicas enológicas clásicas, responsables de aportar textura y cremosidad. Se encuentra entre los $9.000 y los $12.000 en tiendas online. Para disfrutar ahora o guardar por un par de años.
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Andes Plateau, Cota 500: Al pensar en los mejores Chardonnay del país, por lo general pensamos en lugares con influencia costera. Acá la historia cambia al hablar de un vino de montaña, proveniente de la precordillera del Valle del Maule. ¿Qué encontramos acá? Lo mejor de dos mundos: una expresión que combina frescor, textura y una sutil cremosidad, respaldada por una acidez agradable, pero no punzante, junto con sabores más inclinados hacia la fruta de carozo que hacia los cítricos. Para disfrutar solo, con un chupe de jaiba o con ostiones a la parmesana. Entre los $12.000 y los $16.000 en tiendas especializadas.
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Tabalí, Talinay: Acá volvemos a la zona costera del Valle del Limarí, pero de la mano de un Chardonnay que principalmente nos muestra su personalidad eléctrica. Este vino es cítrico, salino y tiene una acidez que puede tardar años en suavizarse. Habla más que nunca del famoso «sentido de lugar», aquella expresión utilizada en la industria para referirse a vinos que reflejan fielmente las condiciones del lugar de donde provienen las uvas. Se encuentra entre los $18.000 y los $22.000 en tiendas especializadas. Para disfrutar ahora con un ceviche o mariscos al natural con salsa verde, o bien, guardar por un par de años para suavizar esa indomable acidez. Un Chardonnay ideal para los amantes del Sauvignon Blanc.
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Ventisquero, Tara White Wine 1: Un ejemplo indomable de esta variedad. Proviene del Valle del Huasco, en el límite norte de la viticultura nacional. Acá, las condiciones frías derivadas de la cercanía de los viñedos a la costa, sumadas a los suelos salinos ricos en carbonato de calcio, nos dan un Chardonnay como pocos. El productor no busca guiar los sabores y aromas de la cepa a través de levaduras comerciales ni disfrazarlos mediante técnicas enológicas que puedan interferir en su expresión. Acá encontramos una guarda en acero inoxidable, fermentación con levaduras nativas y, sobre todo, las ganas de mostrar que el Valle del Huasco tiene mucho que contarle al mundo. Entre los $40.000 y los $50.000 en tiendas especializadas.
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Aquitania, Sol de Sol: Uno de los Chardonnay más aclamados de Chile proviene de Malleco, una de las regiones vitivinícolas más extremas del país. Las condiciones frías nos llevan a una expresión más austera en cuanto a aromas. Pensemos en limón, manzana verde y melón tuna: aromas que evidencian que este vino proviene de un clima frío. Sin embargo, encontramos una agradable textura, proveniente principalmente de su crianza en barricas de varios usos. Un Chardonnay pionero de Traiguén que puso a esta región en el mapa vitivinícola de Chile. Precio retail: $50.000, o cerca de los $40.000 cuando se alinean los astros.
Dada la exquisita diversidad de vinos en Chile, es difícil elegir un número limitado de vinos para el listado. Probablemente estarás pensando en que tu Chardonnay favorito no está y que el listado no está a la altura de la circunstancias. De lo que sí tenemos certeza, es de las diversas y bien logradas formas en que ésta cepa se luce en Chile. A veces toca mirar más allá de la Borgoña y dejarnos consentir por el producto nacional.